Wi-Fi y enfermedades: ¿realidad o mito?

Cada cierto tiempo, alguna noticia alarmante que relaciona a las ondas de las señales Wi-Fi con enfermedades salta a la palestra, creando confusión y preocupación. Pero, ¿están estas noticias basadas en conclusiones científicas?


En realidad, el miedo a las ondas electromagnéticas ha estado presente desde hace varias décadas. Primero, los detractores de estas tecnologías se centraron en los hornos microondas, más tarde en los teléfonos móviles y ahora en las señales Wi-Fi. Pero, respondiendo resumidamente a la pregunta que hemos enunciado, hemos decir que la comunidad científica no ha encontrado pruebas concluyentes que puedan relacionar ninguna de estas ondas con algún perjuicio para el ser humano. 


A pesar de ello, existen asociaciones que proclaman lo contrario e intentan influir en los hábitos de consumo de la gente e, incluso, en decisiones políticas, como con la reciente medida aprobada por el Ayuntamiento de Vitoria donde se limita el uso de redes Wi-Fi públicas basándose en supuestos efectos nocivos de las mismas y restringiendo incluso de manera más férrea su uso en lugares frecuentados por niños.


Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) admite que algunos de los síntomas descritos por los aquejados de las dolencias son reales, no hay nada que los pueda relacionar con la exposición a los campos electromagnéticos de la conexión Wi-Fi u otras tecnologías similares, según todos los estudios realizados al respecto. La aparición de estos síntomas puede deberse a otras dolencias del paciente no relacionadas con las ondas o incluso pueden tratarse de síntomas sugestivos, que aparecen en la persona que realmente cree que el electromagnetismo puede dañarle de algún modo.


¿Podrían, por tanto, ser potencialmente peligrosas las conexiones Wi-Fi? No, a no ser que llegaran a una escala imposible de imaginar actualmente. Al utilizar una conexión Wi-Fi, recibimos una exposición a ondas electromagnéticas equivalente a una millonésima parte de lo que podría considerarse peligroso para la salud. Por ejemplo, cuando nos realizan una radiografía, nos exponemos a un nivel de radiación electromagnética infinitamente superior, y es algo que consideramos cotidiano y necesario. Lo mismo podríamos decir de otros objetos emisores de ondas, como la radio, la televisión o las bombillas, cuyo uso nadie pone en cuestión. 


La conclusión de este artículo es que la mayor preocupación que debemos tener a la hora de usar nuestra red Wi-Fi es que, mientras lo hacemos, nuestro smartphone se caiga y se rompa. Pero tranquilo, de la reparación del móvil nos encargamos en Full Repairing.


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Escrito por Ignacio Martín Fraile

Community Manager

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