Obsolescencia programada: ¿por qué mi móvil no funciona como al principio? 

Muchos de nuestros clientes se quejan en ocasiones de que, a pesar de que los smartphones modernos superan con creces en prestaciones a sus predecesores, duran menos funcionando correctamente. No es extraño cambiar de móvil cada dos años o, incluso, antes. Este cambio puede deberse simplemente a que el teléfono ha dejado de resultar atractivo al usuario pero, en muchas ocasiones, obedece a la llamada obsolescencia programada. 

 

¿Cómo podemos definir este concepto? La obsolescencia programada es la programación consciente de la vida útil de un aparato o dispositivo, de tal forma que transcurrido el tiempo que haya determinado la empresa fabricante durante el proceso de diseño y producción el mismo quede obsoleto, inservible o con las funcionalidades limitadas. ¿Habéis notado (como el 75% de los usuarios) como vuestro smartphone comprado dos años atrás funciona mucho peor que cuando lo adquiristeis, o ha dejado de recibir actualizaciones que hace que algunas aplicaciones no funcionen correctamente? Todo ello es consecuencia de la obsolescencia programada.

 

Esta manera de diseñar dispositivos tiene varios efectos negativos. El primero y más notorio es el económico: si tenemos que cambiar de teléfono porque el nuestro se queda obsoleto cada pocos meses, nuestro bolsillo lo notará de forma significativa. Antes de que quede inservible (sobre todo si aún está en garantía), podremos probablemente alargar un poco su esperanza de vida poniéndolo en manos de técnicos especializados, dependiendo de las mermas que se hayan detectado en el teléfono, pero su destino a medio plazo parece escrito.

 

Por supuesto, también debemos mencionar el perjuicio que ocasiona la obsolescencia programada al medio ambiente. Al quedar obsoletos una gran cantidad de smartphones, la demanda se dispara y, por tanto, más componentes han de ser fabricados, más residuos se generan y más dañino es para nuestro planeta. Si te ves obligado a cambiar de móvil, no olvides reciclarlo.

 

¿Qué podemos hacer, como usuarios, para paliar sus efectos? En realidad, no demasiado, aunque como consumidores siempre tenemos la última palabra. Por ello, debemos tener responsabilidad hacia el consumo y comprar únicamente aquello que realmente necesitemos, a la vez que apostamos por los dispositivos que obtienen mejores valoraciones en cuanto a durabilidad y recepción de actualizaciones. Ante todo, debemos evitar comprar por impulso. Teniendo en cuenta que, de manera general, la compra de una smartphone supone un gasto significativo, parece razonable tomarse un tiempo para analizar las prestaciones que nos ofrece y pensar si realmente lo necesitamos. Como hemos apuntado anteriormente, si vamos a deshacernos de nuestro teléfono, hemos de hacerlo en un punto de reciclado apropiado. Pero, quizá, podamos darle otro uso: es posible que conozcamos a alguna persona con unas necesidades tecnológicas menores que las nuestras y que aún podrá utilizar nuestro smartphone de manera satisfactoria.

 

Ahondando en la responsabilidad a la que hacíamos referencia anteriormente, siempre hemos de consultar a profesionales de confianza la conveniencia o no de reparar un móvil que ha comenzado a dar signos de agotamiento debido a la obsolescencia programada. Muchas veces será posible recuperar el smartphone y, de esta manera, haremos un favor a nuestro bolsillo y al planeta. Si necesitas que valoremos el estado de tu teléfono, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

 

Por último, hace no mucho os hablábamos en este blog de los teléfonos modulares, que más pronto que tarde serán una realidad cotidiana en nuestro día a día. Pues bien, esta novedad puede ser un punto de inflexión a la hora de paliar la obsolescencia programada. Aunque los distintos módulos puedan también quedarse obsoletos, podremos sustituirlos más fácilmente y a menor coste que si tuviéramos que comprar un teléfono completamente nuevo.

 

En conclusión, a la hora de comprar un móvil debemos ser conscientes de que su vida efectiva es relativamente corta y que, por tanto, es muy importante seleccionar bien el dispositivo que queremos conforme a nuestras necesidades. Cuando los primeros síntomas de desgaste del teléfono aparezcan, debemos ponerlo en manos de profesionales que dictaminen si conviene repararlo o realmente merece la pena comprar otro dispositivo. Por último, hemos de ser responsables y pensar que, con cada nueva compra, el medio ambiente sufre, y el reciclaje ha pasado a ser algo totalmente prioritario cuando se desecha un producto como un teléfono móvil.

 

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Escrito por Ignacio Martín Fraile

Community Manager

 

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